Descarnado

pienso en que he transitado esta vida canibalizando todo sentir. me atraganto con anhelos y nostalgias hasta que los nudillos no me pasan más por el paladar y mastico las llagas en las puntas de mis dedos sin que puedan sanar, hasta que la hambruna se palpe en mis costillas como el relieve de la cordillera que protege mi interior, mis pulsiones; valle de la inocencia perdida y uno que otro animal mutilado que entre quejidos suplica ser salvado de la mano que sostiene el arma. esta mano fantasmagórica que con su tacto pulveriza huesos y perfora cualquier víscera donde quede aún una estela de la sanidad.

[primer draft. sin revisión. 11.40 pm]

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