Cicatriz

tu entereza, mía.

mías tus noches y tus sesos;

una cicatriz que erotizas porque lleva mi nombre y una llaga que en la lengua sabe a mí.

la mano que deslizas y mi carne que la llama.

mi ternura con cuerpo de mujer, tuya, aunque el relieve no sea el mismo y su aroma ajeno confine una morgue de nostalgias y anhelos románticos.

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