Traumatismo intrínseco

sin embargo despides la sinceridad de tu persona cada mañana. le huyes a los reflejos y al conjunto de cuatro paredes que contienen alguna magnitud que nunca fue, que descuidaste. tiempos perdidos cuando el alma se gangrena, el corazón se vuelve surco para el odio y la mirada no descansa de las vidas ajenas. mujer ingenua que no sabe que la vitrina del alma es cristalina aunque docenas de baratijas le ornamenten, y que no hay peor horror que un día encontrarse a otra persona en el espejo.

Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar